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lunes, 19 de marzo de 2018

SIN AVISAR


No sé, cuánto dura una mujer cosiendo una herida, para no dejar la puerta abierta.

Tenia el alma a los pies, y la boca llena de vocablos, enfermos. pensaba en si tu pensabas, como tarde mas de diez segundos en apartar la mirada, cuando te marchaste, y no te diste la vuelta. Probablemente, porque no sepas cuanto dura un corazón en salir a la calle sin abrigo, cuando refresca y no te encuentra.

Eras de los que van y  vienen, y yo buscaba, de las que prefieren, que la quieran bien.

Por suerte han pasado, varios abriles, donde sabes que he aprendido, sobretodo   a vivir sola, pero hoy tengo unas manos cálidas en pleno mes de diciembre y quizás por fin sepa cerrar la puerta que conectaba con tu habitación y por fin puedo mirarme en unos ojos que son capaces de sentirme azul.

 

Hoy es la última vez que te escribo, porque hay alguien que quiere caminar de la mano a mi lado, que espera impaciente todos mis besos, que me saca sonrisas sin darme cuenta.

Voy aprendiendo a decirte, quédate Miguel, enséñame a ser tu chiquita, tu princesa, tú pata liebre, tu particular Antoñita la fantástica, y sobretodo vuestra favorita.

 

Hace un año y medio, y no me hago a la idea, de que las diversas  paradas y despedidas hayan sido tan obligadas, ya no estás tu tampoco, has quitado, parte de los sueños que tenía  mi hermana. Ella seguirá siendo honesta, lo demás ya no importa, gracias Miguel, por ser diferente, por tener magia, por ayúdame a intentar renacer.

 

Busco una frase que resuma, que sea tan verdadera, especial y eterna como  todo esto.

Tengo claro que lo único que quiero es dejarme llevar, y disfrutar, todo lo demás, pasa, sucede, acontece… sin poder hacer nada.

 

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